Bruno Pin: una vida compartiendo conocimiento Inspire article

Traducido por Edwin Caldon. Bruno Pin puede recorrer largos caminos para encontrar nuevos métodos para hacer ciencia significativa para sus estudiantes.

Bruno Pin
Imagen cortesía del ESRF

Resolver misterios, revelar los secretos de la medicina o intentar nuevas cosas de la cocina molecular, son ejemplos de lo que Bruno Pin y sus estudiantes hacen en su clase de ciencias. Obviamente, su clase no siempre es así, ya que a Bruno le gusta encontrar nuevas maneras de hacer ciencia significativa para sus estudiantes.

Siendo profesor de secundaria durante los últimos 27 años, Bruno Pin siempre supo que quería enseñar. Amaba enseñar tenis en el verano cuando era adolescente y después fue a estudiar física. Él no se interesó por una carrera en investigación (a diferencia de su esposa, a quien conoció en la universidad), por lo que tomó los exámenes para ser profesor, justo después de terminar sus estudios. Intercambiar puntos de vista, compartir conocimiento e interactuar con jóvenes, son las acciones que guían el trabajo de Bruno. Él afirma que “la dificultad y, curiosamente, también el encanto de este trabajo, es que tu no tienes dos días iguales”.

Bruno Pin trabajando con un
grupo de estudiantes en el
ESRF

Imagen cortesía del ESRF

Bruno siempre ha usado un enfoque creativo para enseñar. Ha estado involucrado en la creación de programas locales en Grenoble (Francia) como Nano@School ay recientemente Synchrotron@School, el programa de extensión del ESRF (European Synchrotron Radiation Facility o “Centro Europeo de Radiación Sincrotrón”) para estudiantes de secundaría. Estas iniciativas muchas veces empezaron como una conversación informal con investigadores de los diferentes laboratorios de la zona y de visitas a su escuela de secundaría: el Liceo Eaux Claires. Con el tiempo estos programas se oficializaron gracias al respaldo de la Academia de Grenoble, el delegado local del Ministerio de Educación. El objetivo de estas iniciativas es dar a los estudiantes la oportunidad de salir de la rutina del salón de clase y experimentar con ciencia, al mismo tiempo.

“En definitiva”, dice Bruno, “quiero compartir conocimiento con los estudiantes. Estos programas son una visión diferente de la enseñanza; estamos tratando de transmitir conceptos e ideas para mostrarles cómo la ciencia puede ser aplicada en la vida cotidiana”.

Grenoble
Imagen cortesía de Olivier Duquesne. Origen de la imagen: Flickr

Evolución de la enseñanza a lo largo de los años

Al igual que muchos profesores, Bruno Pin a la edad de 54 años ha visto de primera mano la evolución de las diferentes generaciones de estudiantes. “Tal vez es porque hay una gran brecha de edad entre los jóvenes de 17-18 años, a los que estoy enseñando hoy, y yo; pero también siento que hay un cambio en su forma de aprender”, explica, “Tomemos, por ejemplo, las matemáticas. Para mí es una herramienta para usar todos los días, no sólo una materia en la escuela de secundaría; pero los estudiantes no entienden esto y por lo tanto no hacen cálculos mentalmente. Y ni siquiera saben cómo usar correctamente una calculadora, así que hay una brecha en el aprendizaje comparado con el de hace algunos años”.

El hecho de que los niños de hoy tienen acceso inmediato a los medios de comunicación, significa que son más “despiertos”, como los llama Bruno. Ellos hacen muchas preguntas, tienen un montón de curiosidad y son más experimentales que la generación anterior. De otro lado, él afirma que los estudiantes “necesitan respuestas de forma inmediata” y “no pensar las cosas tanto como en el pasado”.

Ruta hacia la ciencia

Siguiendo la ruta científica en Francia, siempre se ha visto como un camino de ‘prestigio’. A la edad de 16, los niños tienen que escoger en qué materia quieren especializarse durante los dos últimos años de la escuela de secundaría. Muchos estudiantes están inseguros sobre su elección, y los padres algunas veces los orientan hacia el campo científico, ya que se da por hecho que van a encontrar un trabajo más adelante. Bruno señala que la opción científica implica muchos años de estudio (especialmente si el estudiante hace un doctorado) y es muy exigente, por lo que necesita compromiso: si te equivocas en la elección a los 16, entonces es posible que falle más adelante si no puede mantenerse al día con la carga de trabajo. Bruno ha sido testigo de algunas personas que fallan, pero otros – de hecho, la mayoría de ellos – se han convertido en profesionales en su campo. Esto lo cuenta con orgullo y explica que muchas veces le pide a sus estudiantes graduados que ahora son médicos o ingenieros, visiten su escuela de secundaría para mostrarles a los más jóvenes, cuan lejos pueden llegar de la mano de la ciencia. Y sus viajes, invariablemente, iniciaron con Bruno, en el salón de clase, en el escritorio del profesor.

Synchrotron@School: haciendo de la ciencia algo tangible

Mientras que llevar científicos al aula es una buena manera de desmitificar las carreras científicas, Bruno también sabe que cambiar la opinión de los estudiantes sobre la investigación en general toma un poco más de trabajo, por ejemplo, cambiando el entorno educativo y llevándolos de visita a institutos de investigación. Fue nombrado por la Academia para dirigir actividades escolares de divulgación en el ESRF, junto a Yannick Lacaze, un funcionario de divulgación científica en el ESRF.

Chalecos reflectivos
Imagen cortesía de Garry.
Origen de la imagen: Flickr

El concepto de Sincrotrón puede no ser importante para muchos estudiantes de las escuelas de secundaria en Grenoble. En un intento de explicar cómo funciona un Sincrotrón; presentar los diversos campos de investigación llevados a cabo en un centro internacional, tal como el ESRF; y mostrar la diversidad de empleos disponibles (como científicos, ingenieros y técnicos), el ESRF ha organizado, en apoyo con la Academia de Grenoble, una serie de visitas de un día al centro de investigación, desde el año 2013.

El día comienza con un desafío para cada grupo de estudiantes. A lo largo del día tienen que encontrar una solución a una pregunta con base en el plan de estudios de ciencia y el trabajo realizado en el ESRF. Actualmente la mayoría de las preguntas giran en torno a la difracción, fluorescencia y transferencia de calor. Por ejemplo, los estudiantes necesitan identificar una molécula fluorescente en un tubo de ensayo. Utilizan objetos de uso cotidiano, tales como billetes o chalecos reflectivos, para conocer el espectro de emisión de diferentes polvos fluorescentes y fosforescentes. A continuación, calculan la energía emitida por la molécula desconocida y la comparan con los datos obtenidos para encontrar su nombre. Al final del día, los estudiantes presentan un póster y unas diapositivas destacando sus conclusiones. El día también incluye una visita a las “líneas de luz” y charlas informales con el personal científico para permitir el intercambio distendido de puntos de vista, además de asesorías.

Centro Europeo de Radiación Sincrotrón (ESRF)
Imagen cortesía de  DkdlV. Origen de la imagen: Flickr

 

Synchrotron@School

Con sus inicios en 2013, Synchrotron@School se encuentra bien consolidado entre las escuelas locales y también ha dado la bienvenida a niñas de escuelas de secundaria del exterior, como el Reino Unido y Suecia, con el objetivo de promover carreras para Mujeres en la Ciencia. El programa es para  estudiantes de los dos últimos años de escuela secundaría, antes de ir a la universidad. Si desea aplicar, por favor, póngase en contacto con Yannick Lacaze: yannick.lacaze@esrf.fr


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Author(s)

Montserrat Capellas es un divulgador científico de alto nivel en el Centro Europeo de Radiación Sincrotrón (ESRF) en Grenoble, Francia.

Review

La física atómica es, en su mayor parte, teórica y en la escuela secundaria la parte experimental requiere mucho apoyo y un equipo costoso. En su lugar, Bruno Pin lleva a sus estudiantes hasta un centro de investigación, donde pueden realizar los experimentos y de esta manera los estudiantes se conviertan en investigadores por un día.

Corina Toma, Escuela Secundaría de Ciencias de la Computación «Tiberiu Popoviciu», Rumania

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